Tierras Baldías – Aquí nos encontrarás ahora

mayo 22, 2010 at 12:07 pm (Noticias)

Nueva WebTierras Baldías.

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De Mudanzas

mayo 22, 2010 at 12:03 pm (Actividades, Asociación, Noticias)

Pues bueno, nos mudamos. Hemos pasado mucho tiempo ya en este blog, y hemos dado muchas noticias, hemos anunciado muchas actividades e incluso hemos intentado dar alguna ayuda a los masters, pero el blog ya no es suficiente.

A lo largo de estos años hemos abierto foros en un montón de comunidades y cada cierto tiempo nos lo borran, se estropea no nos los llenan de anuncios de viagra… y ante todo, somos una comunidad, una asociación con unos intereses comunes y no demasiados miembros. No podemos permitirnos perder todo cada vez que a un administrador le parece que no tenemos suficiente actividad (También tenemos nuestras vidas).

Por esto hemos decidido unificarlo todo, crearnos nuestra propia web e integrarle un foro y una galería. Nos hemos comprado un dominio y ahora lo mantenemos nosotros.

Espero que os guste el resultado, y que participeis de él:
www.tierrasbaldiasrol.com

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Relato Ganador del concurso de Narrativa Corta

mayo 18, 2010 at 12:34 am (Noticias)

Aquí está el relato ganador de la 3ª edición de los premios de Narrativa Corta organizados en las IV Jornadas de Tierras Baldías. El autor es David Martínes Torres y este es su relato:

AMOR, VIDA Y SANGRE.

Dragones La calma que precede a la tormenta. La paz que da paso a la guerra. Desde mi campamento advierto en el horizonte la inmensa fortaleza y, en sus inmediaciones, diviso las llamas que perduran de los puestos avanzados que asolamos aquella mañana bajo un lema de sangre y conquista. Mis compañeros aguardan en sus tiendas. Es medianoche.

La jornada que nos aguarda será la definitiva. Arietes y catapultas de asedio se alinean esperando órdenes que acatar antes del amanecer. Pero queda para algunos la noche más larga de sus vidas.

Aquel que no consigue conciliar el sueño malvive entre la incertidumbre de su negro porvenir, entre la ansiedad de afrontar lo inevitable, sufriendo el suplicio de una falsa seguridad actual que puede ser mermada de inmediato. Por el contrario, el que logra dormir sucumbe entre aterradoras pesadillas que muy probablemente se hagan realidad antes de la siguiente puesta de sol.

La veteranía hace que me anteponga medianamente ante tal justificado desasosiego. Pero, aparte de la experiencia, me consuelan los brazos de la tranquilidad, una tranquilidad personificada en el cuerpo de mi amada que, saliendo de la tienda, me abraza a mis espaldas por la cintura mientras reacciono a su tacto cuando oteaba el horizonte.

Los dragones rojos del enemigo siembran el terror en las inmediaciones sólo con su presencia. Nuestros dragones negros les mantienen la distancia defendiendo nuestra posición gracias a sus diestros jinetes.

El sonido ensordecedor y agónico de esas bestias hace que ella me coja aún más fuerte. Me giro y la abrazo fuerte mientras acaricio su cabello. Todo debería acabar mañana. Desliza sus manos por mi espalda pasando por el pecho y me coge de los brazos para llevarme a la tienda.

Una vez dentro me sienta a su lado, en mi lecho, y la miro consternado. Vislumbro una lágrima de su angelical piel que recorre sus pálidas mejillas y la seco con mis dedos. Ella sonríe. Sin apartar la mano la cojo grácilmente y me acerco a besar sus rojizos labios mientras poco a poco cerramos los ojos a la par que nos recostamos.

El silencio reina en la estancia. Cualquier palabra sobra. Todas las promesas, elogios y advertencias ya se habían dicho y éramos conscientes de que podría ser nuestra última noche juntos.

Extrañas sensaciones se entremezclan en una amalgama de sentimientos adversos. Miedo, deseo, desasosiego, amor, desesperación… No quería siquiera plantearme si procedía o no lo que mi cuerpo me pedía y lo que mi razón prevenía. Tan sólo la miré fija y sinceramente mientras sus ojos reflejaron la complicidad de nuestras almas.

Besé su cuello lentamente ante sus tímidos suspiros mientras acariciaba su rostro. Ella me agarró con energía dejándose llevar. Nada más importaba, sólo había un nosotros.

Bajé por sus brazos los tirantes de su hermosa vestimenta que de rojo carmesí ocultaba su esplendorosa desnudez mientras ella desataba mi desgastada y curtida armadura de cuero tachonado.

Los ropajes perecieron rápidamente en el suelo de la estancia. La recosté por completo en el lecho y deslicé mis labios lentamente desde sus pies hasta su boca.

El mañana nos sería arrebatado, pero la noche nos pertenecía y quería aprovechar cada instante a su lado. Anhelábamos amarnos en su más pura forma. Nos mirábamos de forma sincera, sin tapujos, mientras nos entrelazábamos entre abrazos apasionados.

Nuestros cuerpos se fundieron en uno sólo. La armonía de lo carnal y lo afectivo dio lugar a un sinfín de sensaciones. Placeres considerados utópicos que nos dotaban de felicidad en lo terrenal y espiritual. Nos acalorábamos a cada instante. Gemidos ahogados se desprendían de nuestro interior y el ritmo acelerado de nuestro corazón enfatizaba nuestra unión.

El tiempo pasaba y logramos olvidar donde estábamos. Enemigos, bestias que parecían provenir del mismísimo averno y demás hostilidades nos esperaban en las proximidades. Pero nada me importaba, sólo ella. Sentir su cuerpo a cada instante, notar su calor, vivir en ella, amarla, mimarla, cuidarla… La pasión desenfrenada culminó en un éxtasis de emociones que delató nuestra labor por los gritos que se asemejaban a últimos estertores de las salvajes fieras. Poco a poco los sonidos mermaron para hacer reinar nuevamente el silencio al yacer a su lado.

La tapé sutilmente hasta los hombros y le di un delicado beso en aquellos labios que tenía miedo de perder. Cerramos los ojos y dormimos abrazados por el miedo justificado a perderla. No quería marchar nunca de su lado.

No hubo malos sueños, tan sólo descanso. Pero llegó el alba y antes de que vinieran a llamarme desperté. La contemplo unos instante, tranquila, sosegada y profundamente dormida. La beso cálidamente en los labios muy despacio y ella dibuja levemente una sonrisa sin llegar a despertar. Me levanto y de forma sigilosa pero diligente, me atavío con las armaduras y me dispongo a salir. Le dedico una última mirada acompañada de un suspiro y marché.

A los pocos minutos marchábamos junto a mis compañeros en el primer regimiento de infantería a la vanguardia del ejército. Delante de nosotros hay un único regimiento que porta un inmenso ariete bien recubierto y protegido por una multitud de soldados con escudos que avanzan a buen ritmo. No nos habían encomendado órdenes, tan sólo manteníamos el paso firme camino a la batalla. El bastión se imponía de forma colosal ante nosotros. Más de 50 jinetes de dragones siguen nuestro paso en las alturas en una formación hermosa y temible a la vez que apenas deja pasar los rayos del mismísimo sol. Agitan levemente las alas para no adelantarse y se preparaban para entrar en acción en cualquier momento.

Nos protegemos todos con los escudos a una orden para prevenir el ataque inminente de flechas que íbamos a sufrir. Efectivamente, a los pocos segundos, comienzan a salir arqueros de las almenas de la muralla y empiezan a acribillarnos a flechazos tanto al regimiento de asedio del ariete como al nuestro. En ese momento cerramos la formación y nuestros dragones emitieron unos sonidos que nos hicieron estremecer a nosotros mismos. Los jinetes de tales bestias echan a volar hacia los arqueros. Mientras nosotros nos resguardamos como podemos y avanzamos, los dragones arrasan las almenas enemigas desgarrando a sus arqueros ayudados por las lanzas de sus jinetes.

Estamos próximos al portón y la máquina de guerra que tenemos comienza a hacer su trabajo mientras se nos ordena parar a una distancia prudente de ellos. Al grito de un oficial el ariete toma impulso y golpea violentamente el portón. Dicha hazaña se repite hasta tres veces, momento en el cuál aparecen los dragones enemigos y cargan contra el equipo de asalto. Nuestros dragones se abalanzan a su vez contra ellos pero para cuando llegan habían fulminado a todo el regimiento ante nuestra atónita mirada.
Se enzarzaron los dos contingentes de fieras mientras nosotros corremos a relevar al grupo caído del ariete. La supremacía numérica de nuestras bestias hizo que dieran fin de sus dragones y, tras otras dos embestidas contra el portón, este cede.

Dejamos la maquinaria en tierra y nos adentramos en la fortaleza poseídos por un ansia de sangre aterradora. En mi mente sólo hay terror, odio y violencia. Pero en un pequeño rincón ella está en mi mente. Lucho sólo por volver a su lado. Cuando vemos al enemigo en el interior se nos ordena cargar de forma desenfrenada para sembrar el caos mientras el grueso del ejército llega. Somos las tropas prescindibles, el mal menor desechable, pero allí no se puede cuestionar nada: o matas o te matan.

Aguantamos sus aceros hasta que llegaron todos y la batalla se alargó durante horas. Mis fuerzas estaban mermadas. Llegamos a la torre de homenaje del castillo y de nuevo se nos ordena entrar los primeros. Formamos los pocos que quedábamos y echamos abajo la puerta de madera. Nada más entrar una inmensa fila de arqueros delante de un gran regimiento de infantería nos dispara sin compasión sin darnos tiempo siquiera a protegernos con los escudos.

Una flecha penetra en mí ya desprotegido pecho como un témpano de hielo y otra se clava en mi muslo. Antes de caer del dolor suelto el escudo y lanzo mi espada con las dos manos mientras emito un grito ensordecedor que manifiesta mi ira. Mi espada se clava en el vientre de uno de los arqueros mientras desfallezco en el suelo tras arrancarme los proyectiles. Era el fin. Creyendo llorar sangre suspiro con amargura mientras la infantería aliada pasa sobre mí. Cierro los ojos y suplico a los dioses que me dejen verla una vez más. Recuerdo su sonrisa, sus palabras, sus caricias. De repente dos pares de brazos me agarran de las extremidades y me sacan de allí. Al poco rato me montan en un corcel y lo espolean sin compasión de una palmada. Consigo vislumbrar en aquel hombre la cara de uno de mis compañeros. El bastión era nuestro y muchos soldados habían dado por finalizada la batalla. Yo me desangraba ante la atónita mirada de mis semejantes mientras me abren paso. Uno de ellos paró el corcel, se montó conmigo y perdí el conocimiento.

PhotobucketDespierto al poco rato y me veo sólo a lomos del corcel a pocos metros de mi tienda en el campamento. Veo borrosamente la imagen de aquella mujer. Caigo del animal y siento como se desgarra mi cuerpo. Ella se aproxima corriendo y me acoge en sus brazos. Noto sus lágrimas fluir por tu pecho semidesnudo. Me alejas de la vida, pero logro sonreír por un último beso. Acaricio su rostro por última vez. Sólo lucho por mantener tus ojos abiertos y poder contemplarla una vez más. Cuando cedo en esa última lucha logro articular un “te amo” y todo desaparece.

De repente parece que despierto. Estoy más vivo que nunca. Un manto de estrellas envuelve mi ser, y una dulce voz me dice “espérame, y te juro que volveré”.

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Actividad: Torneo de Kamisumo

mayo 13, 2010 at 9:15 pm (Noticias)

¡Hola mozas y mozos!. De nuevo actualizamos el blog para publicar una breve explicación, así como las bases, de una actividad que tendrá lugar en Tierras Baldías. En esta ocasión hablaremos del Torneo de Kamisumo que organiza la Asociación Otaku no Michi.

Esta actividad es bien curiosa y entretenida, se trata de combates de Sumo donde los luchadores son fichas de papel, hechas en origami. Para que sepáis de qué va esto, harán una demostración de combate y un taller de creación de luchadores, lo cual hace de esta actividad algo aún mejor, puesto que cada cual tendrá la posibilidad de usar un luchador que ha creado con sus propias manos.

Como siempre, las BASES. ¡A disfrutar!.

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Actividad: Torneo de Magic Legacy

mayo 10, 2010 at 2:07 pm (Noticias)

Aquí estamos de nuevo muchachada, informando acerca de las actividades para las ya inminentes Jornadas Lúdicas de Tierras Baldías: Las Marcas del Dragón. Esta vez le toca la vez al Torneo de Magic que organiza la Asociación Reino de Leyendas.

Magic: The Gathering es el universalmente famoso juego de cartas coleccionables, que mezcla rol y estrategia y que juegan millones de personas en todo el mundo, en torneos, encuentros y demás. El formato Legacy (conocido también como tipo 1,5) es el elegido para el que se celebrará dentro de las Jornadas de Tierras Baldías. En este formato se pueden jugar todas las cartas existentes (salvo algunas restricciones), hasta un máximo de 4 cartas iguales por mazo, y no hay cartas prohibidas pero sí restringidas, es decir, que sólo se puede llevar una por mazo. El Torneo será de inscripción gratuita y podéis apuntaros escribiendo al siguiente email: orlokurtz@gmail.com

Para más detalles podéis consultar las BASES.

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